2007-11
Europa al final de un sueño

2008-09 18.09.08 Real Racing Club – F. C. Honka Espoo 1-0. De pie y de izquierda a derecha: Coltorti, César Navas, Garay, Oriol y Luccin. Agachados: Juanjo, Serrano, Edu Bedia, Jonathan Pereira, Sepsi y Gonçalves. Fue el primer once de la historia racinguista en un partido de la Copa de la U. E. F. A.


Con el club claramente asentado en Primera División a pesar de las convulsas situaciones vividas en el consejo de administración en distintos años anteriores, la afición soñaba con dar un paso importante. Al menos, por una vez, el equipo dejaría de ser ese equipo que luchaba encarnizadamente por salvarse del descenso y regalar a su afición algo inesperado por lo general. La buena situación deportiva hacía que la afición estuviera engañada de la situación interna, con una gestión por parte de sus dirigentes que daría paso a la peor situación en la historia de la entidad racinguista.

2007-08

El fichaje de Marcelino García Toral sería providencial para conseguir uno de los sueños más perseguidos del Racing en los últimos años: la clasificación para disputar la Copa de la U. E. F. A. El equipo, amparándose en una sólida defensa, supo mantener posiciones en la zona alta de la clasificación durante un buen trecho de la competición, especialmente al final. A falta de ocho partidos, ocupaba la quinta plaza con una holgada ventaja sobre el R. C. D. Mallorca que también aspiraba a jugar en Europa. Pero el denominado mal de altura ocasionó un bache agravado con la derrota en Baleares. Finalmente, en el último partido jugado en Santander contra el C. A. Osasuna, un gol de Iván Bolado dio la victoria a los cántabros obteniendo la sexta plaza que permitía el sueño europeo, tan deseado de la afición cántabra. Además, durante la temporada, el equipo lograría otro hecho jamás alcanzado, como fue clasificarse para las semifinales de la Copa del Rey tras eliminar al Athletic Club de Bilbao, cayendo posteriormente frente al Getafe C. F.

2009-10

Juan Carlos Mandía sustituiría a Muñiz en la temporada 2009-10 cuya campaña de abonados fue alentada de forma desinteresada por el golfista Severiano Ballesteros. El inicio de la competición liguera fue un desastre. Después de diez partidos, el Racing sólo había podido ganar uno de ellos, desquiciando a sus seguidores en los partidos de casa que presionaron para que el técnico fuera cesado. Y lo consiguieron. En su lugar llegó de nuevo Miguel Ángel Portugal que enderezó el rumbo del equipo gracias, entre otras cosas, al brillo de un jugador de la cantera, Sergio Canales, que a pesar de su juventud se mostraría con una enorme madurez deportiva. El último partido de Liga, con el descenso en juego, se disputó en El Sardinero contra el Real Sporting de Gijón que dirigía Manolo Preciado. Ganó el Racing (2-0), con los dos goles marcados por Tchité, dejando al Racing, una temporada más, en Primera División. En esta temporada no pasaría desapercibida la actuación del equipo en la Copa del Rey, ya que volvió a clasificarse para disputar las semifinales después de eliminar al C. A. Osasuna. En las semifinales, sería el Club Atlético de Madrid quien acabaría con las aspiraciones cántabras.

2010-11

La Liga comenzaría bajo la dirección técnica de Portugal que tuvo muchos problemas para encauzar la buena marcha del equipo. Como ocurre con todos los entrenadores, los malos resultados provocarían su destitución, siendo sustituido por Marcelino que regresaba al Racing para obtener unos números excelentes con la importante colaboración del rapidísimo delantero mexicano Giovani dos Santos, que se incorporó en el mercado de invierno. Con Marcelino, el Racing ganó siete de los diecisiete partidos en los que se mantuvo como entrenador en esta segunda etapa, empatando otros tres. Logró el objetivo de la permanencia a falta de dos jornadas, cuando ganó al Club Atlético de Madrid en El Sardinero (2-1) con goles anotados por Kennedy y Rosenberg. En otro orden de cosas, el despilfarro económico del consejo de administración presidido por Francisco Pernía provocaría en esta temporada una situación esperpéntica con la aparición de un supuesto inversor que provenía de Bahrein y que se haría con la titularidad de la mayor parte de las acciones del club, aunque sin cumplir los pagos a los que se había comprometido. Se trataba del indio Ahsan Ali Syed que muy pronto se descubrió que estaba siendo perseguido por la Interpol acusado de estafa financiera.