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La afición racinguista, una vez más, respondió ante el importante partido que afrontaba el Racing ante el Reus Deportiu. Las taquillas de El Sardinero trabajaron a pleno rendimiento durante toda la semana y se agotaron todas las localidades disponibles de las zonas de norte, sur y este del estadio –también se completó el aforo de Tribuna Principal. Así, 17.926 seguidores acudieron a Los Campos de Sport y animaron al conjunto cántabro durante los 90 minutos a pesar del resultado adverso: la grada despidió a los futbolistas con gritos de ¡Sí se puede! ¡Sí se puede! en alusión al ascenso a Segunda División.
La tarde era especial, hacía una semana que los pupilos de Munitis se habían proclamado campeones del Grupo I de Segunda B, y más de un millar se seguidores recibieron al autobús del Racing a su llegada a El Sardinero procedente del hotel Milagros Golf. Durante el camino desde el Palacio de Deportes al estadio los seguidores animaron sin cesar y levantaron sus enseñas verdiblancas al cielo para apoyar al conjunto cántabro.
Ya en el interior, pequeños y mayores tributaron una sonora ovación a los futbolistas cuando salieron a calentar y no cesaron en su apoyo hasta el minuto 90. Aunque, sin duda, el momento más emotivo se vivió cuando todo el público entonó La Fuente de Cacho a la salida del Racing al césped mientras levantaban las cartulinas A3 blancas y verdes, elaboradas gracias a Café Dromedario y El Diario Montañés, que conformaron un gran mosaico –La Gradona preparó un gran tifo en la zona norte que aportó más colorido y evocó la figura de dos mitos del racinguismo: Manuel Preciado y Nando Yosu.
La jornada, desgraciadamente, no pudo terminar con un resultado positivo pero como dijo Gonzalo Colsa en la sala de prensa, “hay que empezar a levantarse, queda el partido de vuelta”. Y el Racing, en sus más de 100 años de historia, ha demostrado que es capaz de crecerse ante la adversidad y luchará el próximo fin de semana en Reus (domingo 29- 18,00 horas) para tratar de remontar la eliminatoria.
En la fotografía superior, aficionados racinguistas levantan sus cartulinas para formar el mosaico en la grada.
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